LA COOPERACIÓN EXTERNA, LAS ONGs y EL TURISMO

El Turismo Rural  sobre todo el comunitario o vivencial viene siendo implementada en las comunidades rurales de nuestro país por el Estado peruano  y algunas ONGs especializadas con relativo éxito en aquellas comunidades campesinas de nuestra región andina como el de Puno, Cusco y Arequipa donde por las características geográficas y agro climáticas las actividades de producción agropecuaria son de subsistencia o sea por la localización respecto al mercado, la escasez de recursos como la tierra, el agua  y capital de trabajo más no en las comunidades cuya actividad económica principal es la agropecuaria y como complemento pueden desarrollar en pequeña escala algunas actividades vinculadas al turismo como la artesanal por las pocas familias que se dedican a esta actividad y no por toda la comunidad de manera que los PROYECTOS implementados por el propio estado y por algunas ONGs  inexpertas que aparentemente desarrollan proyectos en el sector turismo supuestamente en beneficio de toda la comunidad las están realizando deliberadamente o por desconocimiento de la realidad local en nombre de toda la comunidad. Claro toda la comunidad puede participar mediante faenas obligatorias por tradición en la etapa por ejemplo de la construcción de paradores, alojamientos etc. de propiedad comunal al servicio del turismo, pero ¿cuántas familias de esa comunidad se dedican a alguna actividad relacionada al turismo? cuando en realidad son poquísimas alguna de ellas ni si quiera son del lugar sino negociantes procedentes de fuera de ella.

En esta cruda realidad, existen ONGs  que siguen empecinados en  seguir  “arando en el desierto”  en el tema del turismo deliberadamente engañando y expoliando los recursos de la cooperación externa y para este propósito recurren a las redes sociales para publicar fotos y videos por doquier mostrando la masiva participación de la comunidad en las faenas comunales  relativas a la construcción de obras comunales afines para el regocijo de los “tontos” que financian tales despropósitos, pero “vivos” para obtener prestigio engatusando a sus desinformados y confiados contribuyentes. ¡CRUDA REALIDAD!